jueves, 18 de agosto de 2011

Capitulo XIV – Conocidas


Estaba en un lugar desconocido, un templo grande, hermoso, lleno de rosas azules y rojas, se sentía paz en el lugar, yo caminaba por un pasillo y justo al llegar al final donde se encontraba una gran puerta de madera iba a abrir la misma cuando , una chica con la cara cubierta sin voltear a verme me detuvo:

No lo hagas; allá afuera hay la peor de las guerras, no estás preparada para eso.

¿Quién eres?, ¿por qué me dices esto?- le pregunte tratando de ver algo de ella-

lo sabrás a su debido tiempo, mientras, esta puerta permanecerá cerrada hasta que estés lista- dio media vuelta y se fue caminando, yo iba lentamente detrás de ella, dejo caer algo brilloso, me detuve, lo recogí y seguí caminando. Cada cierta distancia dejaba caer lo mismo al suelo y yo lo recogía. Pasamos entre los bellos arbustos de rosas hasta llegar al centro del lugar. Nos detuvimos frente a una fuente hermosa, la chica se detuvo justo en frente de mí, y dándome la espalda me dijo:

Nos conocemos desde mucho antes, ¿que no me recuerdas? - volteándose hacia mí, se quito el velo que llevaba puesto en el rostro, su largo cabello cayo rubio y brillante, me observaba con sus grandes ojos brillantes, esa mirada que conozco pero no sé de donde- esas piedras que recogiste van a ayudarte bastante – tomo las piedras de mi mano y las puso en mi collar- ¿no me recuerdas? Me conoces más de lo que imaginas.

Siguió hacia un banco frente a la fuente y se sentó en el mismo. Yo no podía dejar de observarla, era hermosa, nunca había visto a una mujer tan hermosa como ella en la vida.

No seas tímida, ven siéntate a mi lado para hablar mejor- dijo sonriendo, yo camine hacia ella sin dejar de mirar su rostro, me senté junto a ella-

¿De dónde nos conocemos?- le pregunte-

Solíamos salir mucho antes, antes del accidente yo era bastante cercana a ti, Eclipse soy Diannette Aurora... – dijo la chica en lo que se levanto y se acerco a uno de los arbustos de rosas cercanos-

En ese momento varias imágenes pasaron por mi mente, imágenes simples como correr bicicletas juntas, salir con Anderson las dos, hasta verla en las carreras esperándome…

¿Tú me enviaste esa carta? Aurora. Tú eres Aurora, la gema que falta. ¿Tú viste quien fue que provoco el accidente? ¿Lo viste? ¿Quién fue Aurora? ¿Quién fue? - dije, en lo que ella se acerco rápido sin levantar el mínimo polvo al hacerlo… Puso su mano en mi boca silenciándome-

Tranquila. Yo vi quien fue, esa persona está muy cerca de ti pero no lo sabes, ya la has visto, vas a encontrarla muy pronto pero no estás lista para eso, yo voy a ayudarte con tu preparación, desde lejos pero muy de cerca- dijo aurora con una sonrisa en su rostro que me hacía sentir una paz increíble-

Preparación, vas a ayudarme desde lejos pero cerca, mis poderes… los que me faltan todavía por descubrir, ¿sabes cuáles son? – dije confundida-

Solo tú sabes cuáles son tus poderes, yo solo puedo decirte por lo que he observado que puedes absorber el poder de cualquiera hasta dejarlo sin el mismo y usarlo en lo que desees, puedes hacer que cualquiera sufra sin mover un dedo hasta provocarle la muerte. Es lo mas que te puedo decir… también que hay una persona que está contigo, siempre lo estará al igual que tus padres estuvieron juntos… Ustedes juntos vencerán todo lo que viene – dijo aurora posando su mano sobre la mía-

Una persona…- Todo se veía borroso y se desvanecía, estaba todavía de pie en mi habitación frente a Dante-

Eclipse… ¿que te paso? Estabas como en otro mundo – dijo Dante en el momento que volví en sí, estaba frente a mí de pie mirándome-

La vi…. Vi a Aurora, estaba conmigo, la conozco desde hace mucho. Dante hablo de nosotros, hablo de mis poderes, hablo de muchas cosas – en ese momento sentí un ligero mareo, a lo que Dante no perdió tiempo y hizo que me sentara en la cama-

¿Cómo que la conociste?, no entiendo nada- dijo Dante mirándome-

Yo tampoco entiendo nada de esto ¿Qué tienen que ver mis padres con todo esto?- dije confusa-

El rostro de Dante se veía preocupado, quizás confuso. En lo que me acorde de mi collar, me lo quite y lo levante justo en frente de mi, recordando como Aurora introdujo las piedras en el, mientras lo observaba este profundizaba su color verde, se volvía intenso cada vez mas intenso, hasta que salieron las piedras que se introdujeron flotando ante mí, levante la otra mano y cayeron sobre ella.

¿Y esas piedras?, ¿Cómo las sacaste de ahí?- pregunto Dante sorprendido-

Aurora las introdujo, pensé que solo fue imaginación, pero aquí están – dije mirando las piedras sobre mi mano, en lo que la voz de Aurora hablo en mi cabeza- guárdalas, te serán útiles cuando sea su tiempo- ¿Cómo lo sabes? pregunte en el pensamiento –puedes leer mentes, eres interesante Eclipse, tú misma sabrás cuando será el momento de usarla, déjate guiar por tus instintos. – fue lo último que ella dijo, volví a mirar a Dante que seguía mirándome-

¿Estás bien? – Pregunto Dante preocupado, yo seguía sin poder creer lo que podía hacer, a lo que me levante-

Ayúdame, tengo que ir a donde Isa a comprobar algo – Dante me agarro y bajamos hasta donde Isa que estaba en la sala – Isa necesito comprobar algo – me senté junto a ella, mirando hacia otro lado- ¿puedes escucharme? – Dije en mi pensamiento-

Si – dijo Isa en el pensamiento- ¿Eclipse como hiciste eso? – Me pregunto Isa-

Si Eclipse, ¿Cómo lo hiciste? – Dante me miraba igual de sorprendido que yo-

¿Tú me escuchaste? – Pregunte a Dante-

Eclipse lees mentes – dijo Isa sorprendida-

Y puedo absorber poder, y asesinar lentamente sin mover un dedo, eso fue lo que paso con Alice – dije sorprendida-

Y dejar a cualquiera sin movimiento – dijo Dante- acuérdate de lo que paso con Ryan en la universidad.

Es cierto puedo hacer eso y Aurora dijo que me faltan poderes por descubrir. ¿Qué soy Isa? ¿Qué soy en realidad? –pregunte en voz baja y asustada-

Ya es hora de que sepas la verdad – Isa se levanto y se quedo de pie en frente de nosotros- tu… ustedes son la encarnación de una guerra de hace cientos de años. Las gemas reinaron el mundo desde siempre, pero una gema quebranto una de las reglas más grandes del reino, se enamoro de una piedra negra…

Mi padre – dije en voz alta- se enamoro de mi madre.

Si Eclipse, tu padre era parte del reino de las gemas, era hijo de las gemas mayores, llamadas las piedras preciosas. Las gemas y las piedras negras vivieron en paz por mucho tiempo, mundos diferentes peor las piedras negras respetaban a las gemas.

Un día que el jefe de las piedras negras fue a reunión anual con la reina de las gemas, llevo a su hija amatista con él para conocer a la reina que estaba acompañada de su hijo Esme, tu padre que al ver a tu madre se enamoro al instante con tanta belleza, pero ellos no podía estar juntos porque eran completamente diferentes. Se veían a escondidas, estaban completamente enamorados. Cuando sus mayores se dieron cuenta, intentaron separarlos pero tenían una fuerza jamás antes vista, se fueron lejos, muy lejos y de ahí nacieron tres criaturas, un niño y dos hermosas niñas gemelas a las que llamaron Espilce Zafiro y Eclipse Esmeralda.

Pero la felicidad no les duro mucho tiempo, sus superiores no descansaron hasta q los encontraron a ambos sin importarle las criaturas….

Y ahí fue cuando mis padres se sacrificaron por nosotros – dije en voz baja- dieron su vida para que nosotros viviéramos.

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